Las copias

Las copias fueron la pesadilla de la industria de la moda porque las piezas de indumentaria que salían de las grandes maisons tenían un precio muy elevado, dado que, además de una excelente confección a medida, también se pagaba la originalidad. Llegaron a ser un problema tan grande que la propia alta costura parisina, que era la que marcaba la tendencia mundial, decidió asumirlo y, al menos, sacar algún rendimiento de ello. Y así las propias casas importantes empezaron a comercializar patrones y glasillas o toiles de una parte de los modelos que presentaban en cada colección. De todas formas, era imposible evitar la infinidad de copias piratas que salían de los talleres de las modistas de todo el mundo. Un hecho que, a pequeña escala, también se produjo con los modelos de la alta costura catalana, que había optado por seguir también las directrices comerciales de la parisina.