Templarios

El Temple en la Corona de Aragón

En 1130, los templarios enviaron a un fraile a la península Ibérica para que les hiciera publicidad. Pronto obtuvieron el apoyo de los dinastas catalanes y aragoneses, que querían implicarlos en la guerra contra los sarracenos. Pocos años después, el Temple gobernaba grandes distritos en las tierras conquistadas a los andalusíes. Pero la orden nunca vio las tierras ibéricas como un campo de batalla, la mayor parte de estas ganancias territoriales la recibieron por donación piadosa o por negociación política.

Si Tierra Santa era su terreno de lucha, sus posesiones europeas eran la granja que lo alimentaba. Como señores feudales, los templarios adoptaron las bases económicas de su época y fomentaron la repoblación y los derechos locales. Además, en las ciudades apostaron por la economía monetaria. Para ganar su favor político, se convirtieron en eficaces colaboradores de los reyes de Aragón.

El establecimiento del Temple en Cataluña y Aragón

El primer éxito de los templarios en Cataluña llegó cuando el conde Ramon Berenguer III se hizo fraile en su lecho de muerte y les otorgó el castillo de Granyena (1131). Pronto recibieron más donaciones y muchos catalanes entraron en la orden.

En Aragón, Alfonso el Batallador donó su reino al Temple, al Hospital y al Santo Sepulcro de Jerusalén. Los aragoneses se opusieron a ello y entregaron el reino a Ramon Berenguer IV. A cambio de renunciar a Aragón, los templarios recibirían la quinta parte de las tierras que serían conquistadas a los andalusíes (1143). 

La organización territorial: las encomiendas

Los establecimientos templarios en nuestro país eran de naturaleza muy diferente: en la Cataluña Vieja dominaron las encomiendas granja o bien las casa urbanas. En la Cataluña Nueva, los templarios pudieron disponer de grandes dominios territoriales y de castillos. Cada encomienda tenía unos espacios residenciales, otros para almacenamiento y la estabulación y, finalmente, una iglesia o capilla. Los templos de la orden solían tener fama de estar bien adornados y decorados y en algunos casos fueron objeto de la devoción de la gente de los alrededores. 

Actividades de los templarios catalanes

La principal actividad templaria fue la explotación de los bienes que habían obtenido a lo largo de los años: las tierras de cultivo, la ganadería, los derechos y monopolios señoriales y el ejercicio de la justicia. En las ciudades, prestaban dinero, aceptaban depósitos de moneda y objetos, y preparaban las travesías hacia Tierra Santa. Estas se hacían cada verano, en un barco repleto de frailes, caballos, armas y dinero. Los templarios también ejercieron como oficiales y contables de los reyes de Aragón y de los de Mallorca.